Después de luchar por su vida tras sufrir graves quemaduras al ser alimentada con atole hirviendo, Burbuja, una lorita de frente blanca, logró superar la etapa más crítica y ya se encuentra en un refugio especializado, donde continuará su rehabilitación.
La organización Proyecto Santa María informó que el ejemplar fue dado de alta luego de responder favorablemente al tratamiento veterinario que recibió por las severas lesiones que sufrió, entre ellas la perforación del buche, ocasionadas cuando una mujer intentó alimentarla con atole de harina de maíz a una temperatura extremadamente alta.
Burbuja había sido adquirida ilegalmente como mascota en el municipio de Izamal, un caso que volvió a evidenciar las consecuencias del tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre.
Ahora, la pequeña ave permanecerá bajo el cuidado de especialistas en las instalaciones de Proyecto Santa María, donde compartirá espacio con otros loros rescatados que también fueron víctimas de accidentes, abandono o maltrato.
La asociación también informó que otro loro atendido en el refugio, que había ingresado tras ser atropellado, mostró una recuperación favorable. Después del retiro de las férulas colocadas para sanar sus fracturas, el ejemplar continuará su proceso de rehabilitación.
A raíz del caso de Burbuja, los ambientalistas reiteraron su llamado a terminar con la falsa creencia de que dar atole caliente a los polluelos de loro les ayuda a aprender a hablar.
Explicaron que esta práctica, además de carecer de sustento científico, provoca lesiones graves e incluso la muerte de las aves, por lo que constituye un acto de crueldad animal.
Asimismo, recordaron que los loros no hablan como los seres humanos, sino que únicamente imitan sonidos, y subrayaron que la legislación mexicana prohíbe su captura, compra, venta y posesión como mascotas.


