Disney frena a Google: la IA ya no podrá usar personajes de Marvel ni Star Wars

La tensión entre los gigantes del entretenimiento y las grandes tecnológicas volvió a escalar. De acuerdo con un reporte de Deadline, Google actualizó las restricciones de sus herramientas de inteligencia artificial para prohibir la creación de prompts que incluyan personajes propiedad de Disney, entre ellos los universos de Marvel y Star Wars, una decisión que marca un precedente en la disputa por los derechos de autor en la era de la IA.

La medida no surge de la nada. En diciembre pasado, Disney envió a Google una carta de “cese y desistimiento”, en la que acusó a sus productos de inteligencia artificial de funcionar como una “máquina expendedora virtual” de propiedades intelectuales ajenas, permitiendo a los usuarios generar imágenes, historias y contenidos basados en personajes protegidos por derechos de autor sin autorización.

Según la queja, esta práctica no solo vulnera la propiedad intelectual de la compañía, sino que abre la puerta a posibles consecuencias legales si no se establecen límites claros sobre el uso de contenidos protegidos dentro de plataformas de IA generativa.

Uno de los ejemplos más visibles del problema fue la oleada de imágenes y videos falsos relacionados con “Avengers: Doomsday”, un supuesto proyecto que nunca fue anunciado oficialmente por Marvel. El contenido generado por inteligencia artificial se viralizó rápidamente en redes sociales y plataformas de video, provocando confusión entre fans y medios, e incluso alimentando rumores sobre una película inexistente.

Para Disney, este tipo de casos evidencia el riesgo de que la IA distorsione marcas consolidadas, afecte estrategias comerciales y erosione el control creativo que los estudios mantienen sobre sus franquicias más valiosas.

La decisión de Google de bloquear estos prompts es interpretada como un intento de evitar un conflicto legal mayor con uno de los conglomerados de entretenimiento más poderosos del mundo, pero también como una señal de que la industria tecnológica comienza a reconocer los límites legales y éticos del uso de la inteligencia artificial.

Este episodio reaviva el debate global sobre hasta dónde puede llegar la IA generativa, quién es responsable del contenido que produce y cómo se protegerán los derechos de autor en un entorno donde crear imágenes, videos o historias falsas es cada vez más sencillo. Mientras tanto, el mensaje es claro: con Disney, Google prefirió no tentar la suerte.

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