Lluvias récord exponen retos urbanos de Mérida ante eventos climáticos extremos, advierte especialista de la UNAM

Las intensas lluvias que han afectado a Mérida en los últimos días no solo dejaron calles inundadas y problemas de movilidad, sino que también pusieron en evidencia la necesidad de replantear el crecimiento urbano de la ciudad para hacer frente a fenómenos hidrometeorológicos cada vez más severos.

Así lo señaló el Dr. David Romero, académico de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Mérida de la UNAM, quien explicó que las precipitaciones extraordinarias registradas recientemente fueron resultado de una combinación de factores atmosféricos y oceánicos que favorecieron la formación de tormentas de gran intensidad sobre la península de Yucatán.

El especialista detalló que las altas temperaturas registradas durante los últimos días provocaron una fuerte evaporación, mientras que el mar Caribe, con temperaturas superiores a las habituales, aportó grandes cantidades de humedad a la región. A ello se sumaron una corriente de chorro caribeña, una onda tropical y condiciones de baja presión en niveles medios de la atmósfera.

“Se trata de un sistema alimentado constantemente por aire cálido y húmedo proveniente del Caribe, lo que favorece el desarrollo de lluvias intensas”, explicó.

Romero destacó que las precipitaciones registradas durante mayo fueron inusuales para la época. De acuerdo con datos del Observatorio Meteorológico de Mérida, el pasado 29 de mayo se habrían acumulado alrededor de 153.6 milímetros de lluvia, cifra que superaría el récord histórico para ese mes, establecido en 96.4 milímetros y documentado desde 1951.

Sin embargo, el académico enfatizó que las inundaciones observadas en diversos sectores de la capital yucateca no se deben únicamente a la cantidad de agua caída, sino también a las características actuales del desarrollo urbano.

Explicó que el suelo de la península posee una gran capacidad natural para absorber el agua gracias a su composición caliza y a su sistema kárstico. No obstante, el crecimiento de la ciudad ha incrementado las superficies impermeables, reduciendo la infiltración natural.

“El concreto, el pavimento y las construcciones limitan la capacidad del suelo para absorber el agua. Mientras más superficies impermeables existen, más se concentra el escurrimiento y aumentan los encharcamientos”, señaló.

Por ello, consideró que Mérida requiere una estrategia de adaptación que contemple mejoras en la infraestructura pluvial y soluciones que permitan manejar de manera más eficiente los volúmenes extraordinarios de agua. Entre las alternativas mencionó la construcción de vasos reguladores, el fortalecimiento de sistemas de drenaje y una evaluación constante de los pozos de absorción.

Asimismo, destacó que la ciudadanía también puede contribuir mediante la conservación de áreas verdes, jardines y árboles, elementos que ayudan a reducir la temperatura urbana y favorecen la infiltración del agua al subsuelo.

Respecto al cambio climático, el investigador precisó que no es posible atribuir un evento específico a este fenómeno sin estudios especializados. Sin embargo, reconoció que el aumento de la temperatura global y el calentamiento del Caribe generan condiciones propicias para lluvias más intensas.

Finalmente, recordó que la ENES Mérida impulsa la plataforma Huracanes Yucatán, un proyecto de divulgación científica enfocado en acercar a la población información sobre ciclones tropicales, riesgos hidrometeorológicos y vulnerabilidad climática.

Para el especialista, los recientes episodios de lluvia extrema deben servir como una oportunidad para reflexionar sobre la manera en que crece la ciudad y la importancia de prepararla para convivir con fenómenos climáticos cada vez más intensos y frecuentes.

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